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Palabras que llegan al corazón.

En los próximos días se jubila la persona que durante los últimos cinco o seis años (no recuerdo bien la fecha exacta), ha ostentando el puesto de Directora en mi casa, el IES Javier García Téllez de Cáceres, doña Cándida Burguillos Llanos, la cuál, además de ser una excelente e incansable profesional, es a su vez una gran persona.

Personalmente la tengo en gran estima, sobre todo porque ha sido una damnificada más frente a alguno de esos arrebatos con los que suelo “castigar” a los que me rodean, y que me llevan a arrastrarlos a actividades que trascienden más allá del mundo de las aulas.

Con ese cariño que le caracteriza, ayer me envió el texto que leyera hace cuatro años en la presentación de mi libro sobre el corcho en la Facultad de Ciencias de Badajoz, a la cuál le arrastré con esa caradura que tanto me caracteriza.

Fue un acto muy emotivo por el lugar (el salón de grados de la Facultad que tanto me dió en lo personal y profesional), así como por los acompañantes, todos ellos amigos con los que me une una grandísima amistad. No obstante, guardo este recuerdo también con cierta tristeza porque por aquellos entonces, una persona muy importante en mi vida comenzaba a dejarnos (mi abuela Fernanda), hecho que ocurrió algunos días después del acto.

Quiero compartirlo con vosotros las palabras tan cariñosas que me regaló aquel día, obviamente muy exageradas en cuanto al contenido, pero de una sensibilidad tal que a mi me emociona cada vez que lo leo.

Badajoz, Noviembre de 2011

Buenas tardes. Antes de comenzar mis palabras debo confesar que este libro representa para mí mucho más que un libro, es una criatura, que cual comadrona atenta y entusiasta he tenido el privilegio de asistir a su larga gestación desde, casi me atrevería a decir, el momento de su concepción.
Adrián me comentó el proyecto que tenía en mente , su ilusión y cómo no, sus dudas acerca, no de su temática, el corcho que lo lleva en sus sangre, como buen San Vicenteño de pro y por supuesto de su carácter educativo, no en vano es docente y de los mejores y más honestos que he conocido en la ya mi dilatada carrera de educadora de Educación Secundaria, sino más bien, sobre si esta criatura llegaría a ver la luz dada la situación económica en la que nos encontramos.
Pero a la vuelta del verano un mensaje de correo electrónico y unas palabras de Adrián me confirmaron felizmente que la criatura había era viable y estaba a punto e nacer, tenía editor, padrinos de presentación y el patrocinio de la Universidad de Extremadura.
Por todo lo dicho, me van a excusar si, lejos de centrarme el libro, permito que se filtren en mi discurso oleadas de sentimientos que ni puedo ni quiero evitar.
Cuando Adrián me dijo vas a venir a la presentación de mi libro, lo primero que hice fue preguntarle “ ¿Y yo que digo? y él me contestó, tu tranquila , lo que tú quieras.

Insistí y le pregunté ¿Qué digo de ti? La respuesta fue rápida y como siempre con la sencillez y humildad que le caracteriza:“De mí nada. Eso no es importante. Yo no tengo publicaciones anteriores a las que hacer referencia, ni me han concedido premio alguno, ni otorgado reconocimiento literario ¿qué ibas a decir de mí?
Y…¡podría decir, si su pudor me lo permitiera, tantas cosas!… aunque , quizás podemos agradecer a ese sentimiento el haberle llevado , no sé si de manera consciente o inconsciente, a diseñar un libro con un esqueleto, una estructura peculiar que le confieren cierta singularidad y que, en mi opinión, es uno de sus valores fundamentales de éste: su carácter docente y divulgativo como su propio título indica “Bases Teóricas para las contextualizaciones didácticas con contenidos corcheros” .¡Con gente como tú Adrián la calidad y calidez de la enseñanza está garantizada
Tu libro es, en definitiva, un libro escrito desde el corazón y desde las entrañas como esos toscos árboles, a que hace referencia en su libro, que sacan vida de la secas entrañas de la tierra y por ello es una apuesta por el futuro desde el respeto y, también una reivindicación de la memoria como base para construir un mejor y más justo destino de esta actividad tan querida, entrañable que hunde sus raíces en la noche de los tiempos y quiere ver un luminoso de un futuro para la actividad corchera de nuestra región, sólo con el respeto al pasado construiremos un presente más humano y un futuro más esperanzador.
Para terminar, y regresando, una vez más, al símil con el que comencé, les invito a todos, a coger a este pequeño recién nacido, pónganlo en su regazo, acaricien lentamente sus páginas, sumérjanse en la profundidad de su mirada, él, a cambio, les regalará, como suelen hacer los bebés, la mejor de sus sonrisas. Les ofrecerá su alma.
Y ahora es para mí un orgullo dar paso a la persona que mejor conoce a la criatura y por quién realmente estamos todos hoy aquí, a su padre, su autor nuestro querido Adrián Tejeda Cano.

Y no quisiera terminar, si mi permiten, sin a gradecer a Adrián y por supuesto a Dña. Lucía Rodríguez, Decana de la Facultad de Ciencias, su amable invitación a participar de este acto. Gracias.

Cándida Burguillos Llanos.

 

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